En resumen
Los suscriptores llegan cuando das un motivo concreto para apuntarse y pones el formulario donde la gente ya te encuentra: en la web, en el pago, en la caja, en redes sociales. El motivo es lo que casi todo el mundo olvida: «Suscríbete a nuestra newsletter» no convence a nadie; «10 % en tu primer pedido» o «la guía de tallas», sí. Y nunca compres listas: sin consentimiento son ilegales y te mandan al spam.
El problema no es el formulario: es el motivo
«Suscríbete a nuestra newsletter» es la frase más ignorada de internet. Nadie quiere más emails: quiere lo que hay dentro. Así que pregúntate qué gana quien se apunta, hoy, enseguida:
- un descuento en la primera compra, o el envío gratis;
- una guía útil: cómo elegir, cómo conservar, cómo usar;
- acceso antes que nadie a rebajas, plazas, novedades;
- un regalo en la tienda, que se recoge enseñando el email;
- una invitación a un evento o a una cata.
Pon el motivo en el título del formulario. «10 % en tu primer pedido» consigue suscripciones; «Newsletter», no.
11 lugares donde conseguir suscriptores
- Un formulario en la web, en el pie de página y en la página de contacto.
- Un pop-up educado que aparece pasados unos segundos o cuando alguien está a punto de irse, una sola vez.
- Una página de suscripción propia para enlazar en todas partes: la bio de Instagram, WhatsApp, la firma de tu email.
- El pago de tu tienda online, con una casilla sin marcar para las comunicaciones comerciales.
- Un código QR en la caja, en el mostrador, en las mesas, en el escaparate: la gente se apunta desde el móvil en diez segundos.
- El ticket o la bolsa, con el código QR y el motivo para apuntarse.
- Las reservas: una casilla para recibir novedades, junto a la confirmación.
- Un evento: una cata, un taller, una presentación. Quien viene es el cliente más caliente que tendrás.
- Contenido útil: una guía descargable a cambio del email.
- Un sorteo limpio, con bases claras y un consentimiento aparte para la newsletter.
- El boca a boca: «Reenvíalo a un amigo» al final de cada email, con el enlace de suscripción.
Las reglas del RGPD y la LSSI, en breve
Recoger emails es fácil; recogerlos bien te mantiene lejos de multas y de la carpeta de spam.
- El consentimiento debe ser libre: la casilla comercial no puede venir marcada.
- Explica con claridad qué recibirán, cada cuánto y quién trata los datos (la política de privacidad).
- Guarda la prueba del consentimiento: fecha, hora, formulario, texto aceptado.
- Usa el doble opt-in cuando puedas: bloquea direcciones erróneas y demuestra el consentimiento.
- A quien ya te ha comprado puedes escribirle sobre productos similares si se lo dijiste y no se opuso: es la excepción del artículo 21.2 de la LSSI.
- Nunca compres listas ni copies direcciones: sin consentimiento es ilegal, y esas listas están llenas de buzones abandonados.
Todos los detalles están en nuestra guía del RGPD para newsletters.
Cómo hacerlo con Spedito
En Spedito creas un formulario en tres versiones: una página propia, un formulario para insertar en tu web y un pop-up, pasados unos segundos o al salir. Para la tienda descargas el código QR del formulario, listo para imprimir. El doble opt-in y la casilla de consentimiento se activan con un clic, y Spedito guarda la prueba de cada suscripción.
Cada formulario puede añadir una etiqueta y poner en marcha una automatización, así el regalo prometido llega solo. Con la integración de Shopify o WooCommerce, quien compra y da su consentimiento entra en tu lista sin que muevas un dedo. Hasta 500 contactos todo es gratis.
Los errores que frenan el crecimiento de la lista
- Un formulario con diez campos. Pide el email y, si lo necesitas, el nombre. Lo demás lo sabrás después.
- Ningún motivo para apuntarse, o uno vago como «mantente informado».
- Un pop-up que aparece al instante y lo tapa todo. En el móvil es la forma más rápida de que se vayan.
- Dejar a los nuevos suscriptores sin nada durante semanas. Cuando llega el primer email, ya te han olvidado.
- Listas compradas, o tarjetas de visita importadas sin consentimiento.
Preguntas frecuentes
¿Cuántos suscriptores hacen falta para empezar una newsletter?
No hay un mínimo: incluso 50 clientes fieles merecen la pena. Una lista pequeña y atenta rinde más que una grande y distraída.
¿Puedo añadir a mis clientes a la newsletter?
Con su consentimiento, sí. Sin él, solo a quien ya te ha comprado, sobre productos similares, si se lo dijiste y no se opuso. No puedes añadir a todos los que te dieron una tarjeta de visita.
¿Pop-up o formulario en la página?
Los dos, si el pop-up es educado: pasados unos segundos o al salir, una sola vez. El pop-up consigue más suscripciones; el formulario en la página está siempre ahí para quien lo busca.
¿Es legal comprar una lista de emails?
No, si esas personas no han dado su consentimiento para que les escribas. Y esas listas están llenas de direcciones abandonadas que perjudican la entrega de todos tus emails.